El amor: la mayor motivación para aprender inglés

La única vez que he visto a mi madre enteramente abocada a aprender inglés fue por amor. Muchos habían sido los intentos, pero la aparición de Farhat en su vida marcó un antes y un después. Estábamos en el aeropuerto de Roma y, entre controles y embarques, conoció a este apuesto árabe que le regaló la colonia más exclusiva de la dutty-free shop. Ella se sentía como una princesa en un cuento de hadas al lado de un elegante príncipe oriental con mucha planta. Disponían de poco tiempo para conocerse y de menos recursos para comunicarse. Dicen que el amor es un lenguaje universal pero creo que esto solo es así en situaciones como aquellas en las que la adrenalina del momento facilitaba cualquier intercambio. Las conversaciones telefónicas internacionales que vinieron después del primer encuentro requerían un código lingüístico común —el lenguaje amor ya no era suficiente— y fue entonces cuando la casa se llenó de manuales de grammar y CD de listening. También empezamos a ver las películas en versión original y Hugh Grant pasó a ser nuestro actor predilecto por su entendible pronunciación. Mis hermanas y yo apoyábamos todas las propuestas porque sabíamos de la importancia del inglés para el desarrollo de la relación y procurábamos que nuestra madre no abandonara sus intenciones porque confiábamos en el interesante y carismático Farhat.

Lamentablemente al cabo de pocas semanas la historia se acabó. Farhat dejó de llamar y mi madre perdió el interés por el inglés. Hugh Grant no apareció por casa durante un tiempo y los manuales se llenaron de polvo. Estoy segura que para él el idioma fue un impedimento y lamento pensar que los esfuerzos repentinos de mi madre no fueron suficientes. En aquel momento me di cuenta de dos cosas: la primera, hasta qué punto el amor actúa como motor de nuestras acciones y representa una de las mayores motivaciones; en segundo lugar, la importancia de dominar un idioma como el inglés, porque sea de la manera que sea siempre tendrá una presencia destacada en nuestras vidas.

Nunca está de más aprender inglés. A través de esta lengua universal podemos viajar, conocer gente diferente a nosotros y a nuestro entorno, podemos encontrar trabajo e, incluso, enamorarnos. Aprendiendo inglés tenemos la ventaja de ser más independientes y de poder disfrutar de la esencia de las canciones o de las películas en versión original.

Ya no necesitamos libros ni clases presenciales. Ahora disponemos de muchos recursos mucho más cómodos y adaptados a las nuevas realidades como son las clases virtuales. Y no solo eso sino que además tenemos al alcance una serie de facilidades que hay que aprovechar como el hecho de poder acceder a contenidos multimedia en VO. Nuestra recomendación del día es la película “Notting Hill”: primero, porque es una historia de amor; y segundo, porque Hugh Grant es un buen ejemplo de pronunciación británica clara y fácil de entender.

#AllYouNeedIsEnglish #LoveIsInTheAir