Los adultos tienen más facilidad para aprender idiomas que los niños

Que los peces tienen poca memoria, que si nos arrancamos una cana nos salen más, que por la cabeza perdemos más calor que por el resto del cuerpo o que para los adultos es más complicado aprender idiomas que para un niño son algunos de los falsos mitos que corren por el mundo. Timonthy Ferriss ha compartido con nosotros un estudio que nos dejará sin excusas para empezar a estudiar una lengua nueva.

Es verdad que cuando somos pequeños el cerebro actúa como una esponja necesitada de agua y jabón. Nos lavan con conocimientos y sin saber ni cómo ni por qué acabamos aprendiendo. No es que Tim Ferriss nos haga dudar de la eficacia de este proceder pero tampoco tenemos porque creer que es la única ni la mejor manera de aprender. El estudio en cuestión fue realizado por investigadores de la Universidad de Haifa (Israel) y acabó revelando que los adultos deducen y retienen mejor el funcionamiento de una regla gramatical inventada por los examinadores en una lengua desconocida. Esto es así porque poseen las capacidades adecuadas para ello. En cambio los niños, cuando tratan de aprender idiomas no propios, trabajan básicamente la memoria implícita: aquella que les permite recordar sin ser conscientes de ello. En el momento de la reaplicación de la misma regla, los adultos responden de manera casi perfecta; los niños, en cambio, no poseen habilidades para recuperarla tan fácilmente.

Otro motivo que daba crédito a la afirmación de que para los niños es más sencillo aprender idiomas es que en general no tenemos ningún reparo en corregirles cuando no hacen las cosas bien. Parece que somos más reticentes a hacerlo cuando los infractores son adultos y esta actitud tan prudente y compromisoria no deja de ser contraproducente. Otra vez queda expuesto que no es que el niño, por ser niño, tenga más facilidad, sino que las actitudes externas —por parte de los propios adultos— favorecen a que los niños aprendan más rápidamente.  Tenemos que dejar de refugiarnos en la idea de que cuando dejamos de ser niños ya no vale la pena intentar aprender idiomas.

Una de las principales razones por las que a los adultos les cuesta más aprender es porque han perdido la motivación y ya no hacen las cosas “porque sí”. En este sentido, han empezado a desarrollarse cursos adaptados 100% a ellos y a su rutina. Estos cursos tienen en cuenta el valor del poco tiempo libre, sus intereses y sus necesidades inmediatas; por eso, son cursos virtuales, centrados en contenidos de interés para los adultos y en los cuales la conversación es el motor fundamental. La aplicación es real y los resultados, muy satisfactorios.

Nunca es tarde para conseguir lo que uno se propone. Siempre podemos encontrar buenos momentos para seguir formándonos como personas y como políglotas. Todo empieza por desterrar falsos mitos que nos empujan a la pasividad, por creer que somos capaces de esto y mucho más y por confiar en expertos que se dedican a facilitar nuestros objetivos.

#ItsNeverTooLate