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El estímulo como estrategia

El aprendizaje de idiomas dentro de una compañía no suele ser estático. Las políticas formativas se van modificando según las necesidades de los empleados, de la compañía y de la propia evolución del programa.
En 2012, Ricoh España abrió, junto con Training Express, su programa de formación en inglés a toda la plantilla, participando inicialmente alrededor de 800 empleados. Tras esta primera fase, el pasado año se hizo una reestructuración del programa en la que se establecieron una serie de criterios mínimos de exigencia enfocado a los empleados que más interés mostraban, lo cual sería uno de los elementos de éxito del mismo.

La motivación es uno de los principales estímulos a la hora de estudiar un idioma. Sin interés, el aprendizaje raramente tiene efecto, y lo más probable es que el alumno apenas saque beneficio alguno de las clases aunque sean de muy buena calidad. De ahí la necesidad de hacer un seguimiento constante del alumnado para ver de qué manera los programas deben adaptarse a las necesidades y particularidades de cada compañía.

Con el objetivo de optimizar el programa de idiomas de la compañía y generar engagement en los participantes del mismo, en abril de 2014 se realizó un análisis conjunto entre la compañía y Training Express sobre la situación llegándose a la conclusión de que era necesario modificar algunos de los criterios formativos en materia de idiomas. "Teníamos un buen programa, pero había empleados que no le estaban dedicando el tiempo necesario ni sacándole el rendimiento adecuado. Nuestra sensación era que necesitábamos algo más personalizado e individual para darle al alumno la posibilidad de elegir entre distintas opciones y, sobre todo, darle una atención individualizada y cercana" explica Esther Ruíz, learning specialist de Ricoh España.

"Ahora evitamos el absentismo y los alumnos preparan mucho más las clases"Para llevar a cabo la reestructuración, Ricoh España, con el asesoramiento de Training Express, puso el foco en los resultados de dedicación al programa de inglés por parte de los alumnos. Se establecieron criterios mínimos de participación así como de consecución que se analizaban cada fin de fase del programa. Esto ayudaba a ver qué personas podían continuar con su desarrollo en el idioma y quiénes, por no cumplir esos criterios, dejaban de formar parte del programa para dar paso a otros alumnos que sacaran el máximo partido de éste. "El objetivo que se busca es incentivar a los participantes que de verdad están interesados en sacar el máximo rendimiento. Ahora evitamos el absentismo y los alumnos preparan mucho más las clases. Curiosamente, nos están llegando un montón de solicitudes de empleados que quieren entrar en el programa de inglés", reconoce Esther.

Actualmente, Ricoh ha apostado por un programa de clases individuales virtuales de inglés, francés y alemán, para 148 empleados pertenecientes a distintos colectivos dentro de la compañía, que ofrece la máxima flexibilidad y personalización a cada uno de los participantes. De esta manera, la compañía demuestra su interés por seguir expandiendo sus programas de formación de la mano de Training Express, que se ha convertido en su proveedor oficial.

Con el fin de incentivar a los empleados que participan en el programa, Ricoh también ha decidido premiar a los diez mejores estudiantes regalándoles un curso de especialización en inglés. Se trata de un curso de team-building para trabajar competencias y que ha sido diseñado conjuntamente con Training Express. Esta acción de reconocimiento ha sido todo un éxito y demuestra como Ricoh España y Training Express se preocupan por el buen funcionamiento del programa y del rendimiento de los alumnos. "Es una manera distinta de potenciar el aprendizaje y de reconocer el esfuerzo", considera Esther.